Universidad Nacional de Chilecito... Porqué no?

Artículo de opinión sobre la creación de la Universidad Nacional de Chilecito, en la prov. de La Rioja.
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Es un hecho probado que las Universidades acompañaron al desarrollo social, científico y cultural de los pueblos del mundo entero. Desde el conocimiento y la investigación efectúan un invalorable aporte al mejoramiento de la “calidad de vida” de las personas. Notables científicos han transitado por sus aulas; su importancia social no se discute.

Pero como vivimos en “Tontilandia” -como lo señalaba Manuel Ortiz Pereira un notable intelectual y escritor de FORJA - acá se discute hasta los absurdos más reveladores.

Recientemente se inició un debate en la provincia respecto de la creación de la Universidad Nacional de Chilecito. Es sorprendente la actitud de las autoridades de la UNLAR frente a esta propuesta. ! No están de acuerdo con la creación de la Universidad Nacional de Chilecito!. Los argumentos esgrimidos - a mi entender - no tienen consistencia ya que pecan de reglamentaristas o legalistas.

Se objeta - por ejemplo - que dicha creación alterará el presupuesto de la UNLAR. Falso, porque si la sede de Chilecito ya tiene asignada una partida presupuestaria para su funcionamiento, la nueva Universidad tendrá - a lo mejor- ese mismo monto presupuestario o quizá más que, de ningún modo se lo sacará de la UNLAR, de modo que éste problema es una cuestión meramente administrativa. Por tal motivo no entiendo cuál es el daño económico y patrimonial que se le efectúa a UNLAR.

Sospecho que detrás de estas posturas hay un cierto temor porque además de una unidad académica autónoma en el interior de la provincia, se convertiría en una seria competidora con vocación académica. ¿Eso le provoca temor? ¿No se estará encubriendo una cierta mediocridad institucional en la UNLAR?. Desconozco cómo se cogobierna la UNLAR, pero tengo la sensación de que la comunidad universitaria de Chilecito se ha pronunciado en favor de una legítima autonomía académica en reiteradas ocasiones - elecciones- .

La otra argumentación está relacionada con la supuesta prefactibilidad. Otra inconsistencia, cuando fue creada la actual sede de Chilecito ¿se le exigió como condición ese estudio de prefactibilidad?. Si lo hubo, por qué no se utiliza el mismo para justificar su funcionamiento ahora autónoma e independiente?. Por otro lado, - salvo que las piedras hayan aprendido a pensar - en Anillaco no existió una comunidad científica que justifique la creación de un anexo del CONICET y nadie le exigió al Dr. Menem un estudio de prefactibilidad. Veamos; qué hubiese pasado si este mismo proyecto lo hubiese presentado ese mismo señor?. Todos “obedientemente” aplaudirían. Pero, como lo presenta el “insurrecto” del interior - Jorge Yoma- todos, desde el mas encumbrado dirigente, hasta el “dirigentito” de café, presenta las más disímiles objeciones. Esto no es otra cosa más que el resultado de un fanatismo miope originado desde la intolerancia. No es un halago para el senador Jorge Yoma que, ni siquiera conozco y, en muchos aspectos tengo disidencias, por ejemplo, con el tema de las famosas “mochilas de la ignorancia proselitista” como las definí en aquel entonces. Todavía me insultan por ese motivo.

La discusión- creo- ha ingresado en una dimensión que excede lo estrictamente académico. La creación de una Universidad es un acontecimiento que hay que celebrarlo y alentarlo en toda su dimensión, y si es Chilecito más aún, porque es una comunidad que posee una gloriosa tradición histórica y cultural, posee una matriz productiva y económica consolidada, fue la cuna de notables pensadores que todavía hoy seguimos estudiando. Una Universidad es una obra que trasciende a sus propios gestores y sus beneficios podrán capitalizarlo las generaciones venideras. Eso es lo que hay que discutir.

Finalmente creo que la discusión debería jerarquizarse en virtud de la trascendencia histórica del proyecto y zanjar las diferencias de posiciones aparentemente encontradas, porque de continuar el debata por el camino de la superficialidad internista, todas esas argumentaciones no servirán cuando haya que defender el “presupuesto universitario”. Lo que justifica la existencia de las universidades en el mundo entero, no es la cantidad y la diversidad de su “oferta académica” sino la calidad de la formación científico - profesional de los recursos humanos que de ella egresan. En este tipo de discusiones bizantinas nadie gana y todos perdemos y cuando el pueblo tome conciencia de le fue negado el derecho al acceso al conocimiento debido a falsos antagonismos, les faltarán argumentaciones para solicitar la indulgencia del pueblo y de la historia.

Publicado en el periódico 'El Independiente', octubre de 2002

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