Perón: El Último Tehuelche

Artículo de opinión sobre historia política argentina.
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Perón: El Último Tehuelche - Parte I

Sin lugar a dudas es uno de los personajes de la historia que ocupa un lugar privilegiado en la memoria colectiva del pueblo. Tomás Eloy Martínez, en su obra “La Novela de Perón” dejó desde uno de sus personajes, la experiencia que vivenció el pueblo cuando su conductor retornaba del exilio. La mística que generó Perón con su pueblo constituye quizás uno de los fenómenos sociales más significativos de la historia política Argentina.

Perón, hijo de Juana Sosa, nativa tehuelche, probablemente haya tenido suficientes motivos para tratar de ocultar su ascendencia indígena. Dudo que haya sido la vergüenza. Creo que más bien fue, la necesidad de arrebatarle a la derecha la posibilidad de que fuera descalificado desde argumentos xenofóbicos. ¡Cómo un indio nos va a gobernar!. Lo cierto es que se mantuvo oculto hasta hace poco. Sin duda la oligarquía bruta y mal intencionada utilizaba cualquier falacia para conservar “el orden “que, con diversos matices, Perón iba a desarticular. Esa misma “ sociedad” o “ sector social ” también definió como “ aluvión zoológico” a los “ cabecitas negras “ cuando concurrieron a la Plaza 25 de mayo el 17 de Octubre.

Perón generó un liderazgo indiscutido con las masas. Eva realizó un aporte irrebatible. Eva murió, Perón continuó su travesía política desde un pragmatismo insospechadamente preciso frente a los diversos procesos histórico - políticos que le tocó vivir.

Por otro lado, si es verdad que, cuando estuvo en Italia dijo que no regresaría a Argentina sin conocer a Mussolini y, además, como los señala Jorge Lanatta en su libro “Argentinos II “, Perón entró en París con las tropas alemanas de Hitler, se concluiría que, era sin lugar a dudas un “ filo nazi”. Es decir, un admirador de los nacionalismos autoritarios más sangrientos y brutales de la historia contemporánea. En todo caso, es un problema que lo deberán resolver los analistas políticos y sus seguidores, “los nuevos peronistas “, hacerse cargo de esta incómoda imputación.

Tampoco es motivo de duda, el costado “autoritario “de Perón, teniendo en cuenta que echó de la universidad a varios catedráticos por no comulgar con sus ideas. Uno de ellos recibiría - más tarde - el máximo galardón de la comunidad científica; nada menos que el premio Nóbel de Medicina. Ese señor que no quiso se un acólito del floreciente Peronismo es el Dr. Bernardo Houssay.

Pierre Karlfón - catedrático francés -, escribió la vida del Che y señala que cuando Perón estaba en el exilio, el Che estaba de director del Banco Nacional de Cuba y le ofreció asilo político y, para que se concretara el mismo le envió cien mil dólares. Perón no le contestó y tampoco le devolvió el dinero. Sin duda un pragmatismo a toda prueba, el que aplicó este carismático conductor de los descamisados argentinos.

Cuando se señala estos hechos, algunos lo juzgan como planteos gorilas y otros aventuran un anti - peronismo. Nada más lejos de la verdad. El desmitificar un personaje de la historia y ponerlo en perspectiva implican varias cosas, entre ellas, plantear primero que, Perón no es un semidiós iluminado como intentó consagrarlo el fanatismo, sino más bien, un hombre que como conductor y líder tuvo sus aciertos y también sus errores.

Un hecho curioso que atrapa la imaginación y alienta las especulaciones más inverosímiles es el hecho que durante el exilio, sus recepcionistas hayan sido precisamente un “loco, ignorante y genuflexo “- López Rega - y una “cabaretera”. Qué dupla más notable. No me imagino si Perón hubiera aceptado la invitación de Cuba a exiliarse y Fidel hubiera tenido que lidiar semejantes carcamanes un “brujo “y una “fiestera bataclana”. Probablemente la Isla se habría convertido en un gran “casino esotérico”. Fidel habría muerto de espanto o de un atentado fraguado desde la triple A. De eso no tengo dudas.

Perón: El Último Tehuelche - Parte II

Lo cierto es que, la personalidad de Perón, todavía genera acaloradas discusiones y posiblemente jamás se llegue a un centro apropiado entre el odio y el afecto hacia su persona.

Perón mutó - cambió - hacia la derecha al optar por la triple A al regresar del exilio lo que se tradujo en la famosa “despedida “de los montoneros de la Plaza de Mayo. Usó un mecanismo un tanto exagerado teniendo en cuenta que, los Jóvenes Peronistas habían entablado una resistencia sin cuartel y, desde la clandestinidad para que su líder regresara del exilio. El “luche y vuelve” se desparramó como consigna de unidad dando origen a una militancia eufórica y apasionada nunca; vista. Pobres muchachos, qué decepción deben de haber experimentado. Contrariamente al gesto de agradecimiento de parte de su conductor, los jóvenes fueron tratados de imberbes, infantiles políticos, y otras consideraciones. El idilio se terminó y comenzó una nueva y nefasta etapa de la historia Argentina. El “brujo ignorante” ya había puesto su sello en la senil figura de Perón.

De todos modos, no sería oportuno juzgar así a Juan Sosa, el ultimo y único tehuelche más famoso de la historia contemporánea Argentina. También soportó aún después de muerto, el triste vaivén del odio y el amor de su pueblo. Por ejemplo, el odio hacia Perón, originó acciones tan salvajes y brutales como cortarle las manos a su cadáver y mercantilizar su entrega cual si fuera un simple y vulgar objeto de transacción comercial. Sin duda los que lo hicieron sabían perfectamente el enorme valor simbólico que las manos de Perón tenían para los peronistas

El neoliberalismo peronista - que es el nuevo traje ideológico de sus seguidores -, ni siquiera por nostalgia recogen el guante y la herencia de su líder. Perdieron “la mística”, el proyecto “emancipador” y “el horizonte nacional y popular de la doctrina peronista”.

Si bien es cierto que Perón vivió un mundo dividido por la Guerra Fría, ese falso antagonismo posibilitó una tercera posición híbrida, cómoda y oscilante, entre el socialismo y el capitalismo.

Esos dos totalitarismos absolutistas - si se me permite el término - que, camuflados desde supuestos ideológicos opuestos, lo único que procuraban era precisamente el domino total del globo y su control. Así, Perón visualizó esa cómoda tercera posición que no es “ni pito ni flauta” pero que, en aquel entonces, funcionaba como variante de poder político adecuada a las exigencias internacionales.

Hoy, también el mundo está dividido en dos, “acreedores y deudores de Banco Mundial” y en ésta triste disparidad no existe la posibilidad de una tercera posición. Salvo que a un trasnochado- de esos que no faltan en nuestro nutrido plantel político nacional- se le ocurra pensar que Perón ya había vaticinado el fin del socialismo y que hay que alinearse con los países ricos no como miembro sino como “ayudante de campo”.

Es decir que iríamos a las reuniones cumbres del Grupo de los siete como asistentes; cebar mate, preparar un asado y tal vez contar cuentos de vez en cuando. Sería el Grupo de los siete y medio. Siete ricos y poderosos y un bufón. Este planteo me parece haberlo escuchado ya. Bueno, la memoria no me ayuda.

¿Qué harán los peronistas y el Peronismo neoliberal actualmente frente a estas nuevas - viejas - modalidades de la política internacional? ¿Tapar el sol con la mano y predicar al pueblo que la luz y el calor es una ilusión fantasiosa?. Verdaderamente es un desafío irrenunciable el que deben asumir los herederos del tehuelche. O resignifican sin claudicar a los principios de la doctrina o emprenden un viaje sin retorno por el sendero de la mutación Karfkiana y se convierten en una cucaracha para un mundo convertido en el retrete de los nuevos amos. “los acreedores”. De lo contrario están condenados a desaparecer irremediablemente de este coyuntural y fluctuante escenario político.

Artículo publicado en 'El Independiente', enero de 2003